Las Vegas: el paraiso de los juegos de casino
Enmarcada por montañas, e iluminada por el sol del dia y las luces de neon en la noche, la ciudad estadounidense ha sabido consagrarse como la capital mundial de los juegos de casino.
Aunque parezca una ironia, en sus origenes, Las Vegas fue poblada por un grupo de mormones de Utha, quienes, ajenos a lo que seria finalmente el paraiso de los juegos de casino, habian acudido al lugar con la mision de evangelizar a los indigenas residentes.
Cabe destacar que tanto Las vegas como Montecarlo, referentes indiscutidos de juegos de casino, lograron posicionarse en la cima en uno de los mercados mas competitivos aunque lo hicieron de manera muy diferente.
El principado de Monaco, por su parte, se forjo con la aristocracia. No obstante, Las Vegas se nutrio de obreros, aborigenes, y aquellos que supieron acercarse en busca de una mejor vida.
A mediados del siglo XIX el descubrimiento de oro y plata en la region provoco una masiva migracion generando un espacio propicio para los juegos de casino.
La nueva masa de obreros estaba urgida de un pasatiempo para sus ratos de ocio, donde debatirian con el azar la conquista de la fortuna.
Poco a poco la costumbre de apostar se fue arraigando en los pobladores promoviendo inversiones de infraestructura. En 1920, las minas dejaron de operar, no obstante, el gobernador Fred Balzar decidio invertir en la industria de los juegos de casino, construyendo redes ferroviarias, mejorando los accesos y difundiendo las opciones de entretenimiento disponibles en el lugar a fin de captar apostadores de condados vecinos.
Con el correr del tiempo, el crecimiento de publico fue constante y vertiginoso, y los juegos de casino cambiarian el destino de la ciudad.
Hoy en dia, Las Vegas recibe anualmente millones de visitantes de todas las latitudes. Cuenta con mas de 60 hoteles -casinos de primer nivel, y una oferta unica en aplicaciones de entretenimiento.
Los juegos de casino estan disponibles las 24 horas del dia los 365 dias del año. Demas esta decir que la ciudad no duerme, aunque vive de los sueños de aquellos visitantes que acuden al lugar con la esperanza de convertirse en millonarios.